Etiquetas

Hermione Granger negra. Bond mujer.

La lista de ejemplos podría ser eterna: ¿Por qué dices que tal personaje es gay? ¿Existe una libertad real para educar a tus hijos sin las limitaciones de la identidad de género? ¿Hay vida más allá de protagonistas hombres heterosexuales blancos? Estos son sólo algunos de los debates que estas últimas semanas han aparecido en mi timeline. Etiquetas.

Permitidme que haga un análisis dejando salir al sociólogo que aun existe en mí y, también, al activista. Y dejad que, para simplificar el análisis, me centre sólo en los ejemplos de Hermione Granger negra y Bond mujer.

Noma Dumezweni es Hermione en ‘Harry Potter and the Cursed Child’
Noma Dumezweni es Hermione en ‘Harry Potter and the Cursed Child’

Para los despistados:

  • En Londres estrenan una obra de teatro del universo Potter donde Hermione Granger es negra. Se ha armado un debate sobre si unos son racistas y los otros no respetan la construcción del personaje.
  • Ahora que Daniel Craig ha dicho que lo deja, han salido voces pidiendo que el nuevo Bond sea un actor negro (Idris Elba, en concreto) o una mujer (Gillian Anderson entre otras). Para los seguidores del Doctor Who este debate no es nuevo ya que aparece con cada cambio de doctor.
Antes de seguir, mis respuestas a estos dos temas son:
  • Hermione Granger negra. En cada montaje de cualquier obra teatral se lleva a cabo una reinterpretación de los textos y personajes. Hemos visto Shakespeares contemporáneos, Reyes Lear encarnados por mujeres… qué más da si Hermione es negra.
  • Bond mujer. Lo rompedor seria que la industria se atreviese a crear un personaje femenino protagonsita de una saga de acción. No veo necesario reinventar a Bond.
Anderson presentada como la siguiente Bond
Anderson presentada como la siguiente Bond

Pero este artículo es para hablar de etiquetas.

¿Os habéis fijado que no nos hemos planteado que el protagonista deje de ser británico y sea francés, americano, noruego o español? A ver, además de hombre blanco lo que define a Bond es su nacionalidad. Y Rowling se negó a meter algún protagonista americano en sus novelas, a pesar de las presiones de los editores. Así pues, ser británico no es una etiqueta, no hay lucha. Las etiquetas se hacen visibles cuando hay diferencia, cuando no hay igualdad. Las etiquetas son algo que nos llama la atención.

Cuando mayor es la etiqueta, cuando más nos escandaliza o nos emociona leer algo vinculado a esas etiquetas, mayor es la lucha y mayor es la discriminación aun existente.

La igualdad debe ser transparente porque no nos fijamos en lo que es común y habitual. Algunos diréis que muchas discriminaciones eran invisibles y que la lucha las ha hecho visibles. ¡Por supuesto! Y esas reivindicaciones ponen luz en las etiquetas:

  • ¿Hermione es negra porque la actriz protagonista era la candidata perfecta o por querer poner luz en esa etiqueta?
  • ¿Proponer nombres de mujer para Bond es poner el foco en que no existen papeles femeninos protagonistas de acción?

No me parece mal ninguna de las dos acciones para llamar la atención. Sólo digo que lo que no importa es si Bond es una mujer o si Hermione es negra; lo que importa es que mientras sean noticia estos temas nos queda mucho por recorrer para conseguir una igualdad real.

El riesgo de la lucha de etiquetas.

Lo curioso es que tenemos que hacer las etiquetas de un tamaño enorme en la lucha para que sean transparentes. Pero creo que no hay otro remedio. Debemos hace enormes las etiquetas de la discriminación para, luego, volver a hacerlas invisibles, cuando deje de existir tal discriminación.

El riesgo está en acomodarse en la lucha de las etiquetas y olvidarse que el objetivo es que desaparezcan. Existen estudios sobre como son los líderes de los ghettos los que no quieren la igualdad real porqué perderían su poder: ha pasado en la comunidad afroamericana y empieza a haber comportamientos parecidos en ciertas formas de entender el feminismo.

No nos debería importar el color de piel de un actor, sino su interpretación.

No nos debería importar quién es el prota de una peli, sólo que sea convincente y la peli sea buena.

No nos debería importar de quien se enamora el héroe, sólo que salve la humanidad.

No nos debería importar si un niño juega con muñecas, sólo que sea feliz.

 

Mientras, lucharemos.


Adenda.

Empecé este artículo hace un par de semanas, antes de los sucesos de Orlando contra una discoteca gay donde un MALDITO DESGRACIADO ULTRARELIGIOSO mató a 50 personas.

Durante años fui algo crítico con algunos excesos del colectivo gay en su puesta en escena. No creía necesaria ciertas manifestaciones del orgullo, no me gustaba que nos pusiéramos una etiqueta tan enorme encima. Pero con el tiempo he cambiado de opinión y ahora más aún.

Mientras el poder religioso (sea la religión que sea) nos humille  y desprecie, lucharemos.

Mientras nos maten, lucharemos.

Y lucharemos con nuestra etiqueta.

Daniel Munoz via Getty Images
Foto de Daniel Munoz via Getty Images