¿Quién rescata a los héroes?

sueñosAyer os pregunté por twitter ¿Quién rescata a los héroes?

¡Gracias por responder! Aquí va un pequeño esbozo de mi próxima novela, titulado a modo provisional “Sueños del futuro”, con vuestras respuestas hilando la conversación entre Joe y Sophia. El texto es provisional, así que no lo busquéis en la novela, puede que no esté, o la charla la tengan otros personajes.


 

¿Quién rescata a los héroes?

Hace frío, no parece que sea casi verano, y que yo me enteste en vestirme con vestidos de tirantes no ayuda. No me atrevo a pedirle que me abrace, no puedo, no debo, no sería correcto. No me atrevo a interrumpir sus pensamientos. Sólo me atrevo a observarlo, contemplar su barba pelirroja, buscar sus ojos en la oscuridad.

—Dicen que debajo del Peñasco hay una cueva. Y en esa cueva hay un pozo que si observas el fondo ves el reflejo de la luna llena, aunque no haya luna en el cielo. Y que si te lanzas, y nadas hasta ella vivirás para siempre.

—¿Conoces a alguien que lo haya intentado? Llegar al fondo.

—No hay cueva. No conozco a nadie que conozca esa cueva, aunque todos conocemos la leyenda.

—Bueno, pues ahí está la gracia, que sea una leyenda, un cuento… Si hubiese cueva y pozo, no sería una historia que se cuenta a los niños, ¿no? Habría cola de gente queriendo ser inmortal.

—Y si todo fuese una leyenda… Lo nuestro…

—Sería más fácil, pero nosotros existimos. Estamos en esa lista, tú existes, con tus poderes de superhéroe preparado para cuando llegue nuestro momento. Preparados desde pequeños para rescatar al mundo.

―¿Y quién rescatará a los héroes?

―Los héroes se rescatan solos, que por algo son héroes.

―No, Sophia, hablo en serio.

―Pues no sé. Alguien habrá, a Harry Potter lo salvaba todo el mundo, Ron, Hermoine, Dumbledore, creo que incluso Voldemort lo salvó una vez.

―Vale tú ganas.

Joe casi ríe. Y recuerdo a Olga diciéndome que el día que un chico entienda mis bromas no le deje escapar. Me gustaría sonreír, pero aún me duele demasiado.

—A los héroes griegos los ayudaban los dioses, sus padres. Que igual los salvaban de los líos que ellos mismos los metían. Pero claro, ahora no tenemos dioses, ¿no?

—Alguien o algo nos creó.

—Nunca me lo había planteado. A Superman lo metió en el lío su padre, salvándole de la destrucción de Kriptón, aunque no me preguntabas por esto.

Joe sonríe, aunque su sonrisa es triste. Me gustaría un día verle reír. Poder reír con él, antes que no haya nada de lo que reír. O después, cuando la risa sea la única vía para volver a aprender a ser felices.

—Me pregunto qué pasará con nosotros si fracasamos, ¿quién vendrá a por nosotros? O si triunfamos, quien nos curará las heridas, no sólo las físicas, también las del alma. La humanidad, la que sobreviva, ¿confiará en nosotros o nos tendrá miedo?

―Joe, yo te cuidaré, yo te curaré las heridas físicas y las del corazón. Y no seremos más héroes, sólo tú y yo. Después de nosotros, deberán ser ellos los héroes.

No lo debería haber pensado, tampoco debería haberlo dicho. No es correcto. No debo. Joe intenta tomarme de la mano, yo la aparto. Joe se pone en pie.

―Está a punto de amanecer, será mejor que volvamos.

Navidad en Marte. Las galletas de tía Mala

En Navidad uno se pone melancólico y echa de menos a sus personajes. Os invito a esta pequeña reunión familiar, 9 años antes que Usha Leber respirara el aire de Marte, de forma oficial.

Feliz Navidad

Las galletas de tía Mala

―Tía Mala, ¿por qué las galletas tienen un sabor un poco amargo?

―Es ralladura de cáscara de pomelo, que en Marte son mucho más amargos que en la Tierra. La receta es así y no debe cambiarse. Mi madre decía que el jengibre nos da fuerza y vida, la miel nos da dulzura y abrazos y el pomelo nos recuerda que las cosas no siempre serán bonitas, y que debemos disfrutar de ellas.

La pequeña Usha Leber esperaba las Fiestas del Solsticio con ansia. Las semanas anteriores al solsticio de invierno, con los otros niños del módulo, se afanaba en llenar las zonas de paso, estancias individuales y espacios comunes con las hojas secas que habían ido recopilando y decorando a lo largo del año. La noche del Solsticio, y hasta tres noches después, los más pequeños mandaban en Marte, e igual ocurría en la Tierra. Eran días de canciones a todas horas, comidas dulces y juegos incesantes.

Usha, como hija del Dr. Leber, el líder natural de esa estación, ocupaba el lugar de su padre en su pequeño laboratorio y recibía a los demás niños. Estos le contaban sus planes para el solsticio y ella, tras analizar cada propuesta con la mirada circunspecta que había copiado de su progenitor, los aprobaba. El doctor la observaba con afecto, “Bellatrise se sentiría tan orgullosa de ella”.

Nadie conocía a ciencia cierta el origen de las Fiestas del Solsticio, se perdían antes de la Era Oscura. Pero si se sabía que era una celebración tan arraigada en la cultura terrestre y marciana que, una vez, los niños habían acabado con un dictador. Cuando el procurador Llanos decidió abolir las Fiestas, dentro de su Matriz, la revuelta popular fue tal, incluso entre sus más allegados, que Llanos acabó exiliado a las minas marcianas.

Las Fiestas del Solsticio eran el único momento que la Dra. Bin Dalh se acercaba al destacamento por voluntad propia. Incluso preparaba galletas de jengibre con forma de estrella, siguiendo una antigua receta familiar que sólo debía cocinarse para esas fiestas. La doctora no era buena cocinera y la unidad JDC6000 le repetía cada paso del proceso varias veces.

La doctora andaba hasta el destacamento sin ninguna prisa, contemplando el paisaje de Marte, tan salvaje, tan verde, exhalando vida por cada rincón. A su llegada se presentaba ante la pequeña Usha y le pedía permiso para alojarse en el módulo durante las Fiestas, a cambio le ofrecía unas galletas. La pequeña tomaba una y la probaba con seriedad, luego, se comía tres seguidas y daba permiso a su tía Mala para quedarse con ellos.

En esos instantes, contemplando a Usha, Mala recordaba la primera vez que preparó esas galletas en Marte. Era su tercer solsticio, los dos primeros se había empeñado en quedarse en el módulo sur haciendo sus experimentos. A pesar de la insistencia de sus compañeros, se quedaba esos días sola, con la unidad JDC6000 como única compañía. «¡Qué tonta fui!», pensó años más tarde. De pequeña disfrutaba mucho con las Fiestas del Solsticio, planificaba durante meses las decoraciones de hojas y preparaba planes complejos para poder hacer todo lo que querría durante esos días. Cuando marchó a Marte, las fiestas le recordaban lo lejos que estaba de casa y se negaba a celebrarlas.

La noche anterior a su tercer solsticio en Marte llegó un transdeslizador inesperado a su estación polar. Los doctores Leber, Mintchwalk y Kamka la obligaron a acompañarles a su destacamento a celebrar las fiestas. Como no podía ser de otro modo, se indignó e hizo aspavientos mientras se la llevaban, metiendo en el petate a la unidad JDC. En esas fiestas volvió a sentirse llena de vida, aunque su felicidad tomó sabor de cáscara de pomelo cuando Peter le presentó a Bellatrise.

Ciencia ficción para la investigación biomédica

El astronauta imposible se une al #GivingTuesday.

Entre el martes 24 de noviembre y el jueves 3 de diciembre, todos los beneficios obtenidos por la venta de los títulos de nuestro catálogo se destinaran a la investigación biomédica que se lleva a cabo en el IRB Barcelona. Por ello, durante estos días nuestros libros estarán en “precio dinámico” en el portal de compra de libros electrónicos lektu, tú eliges cuanto pagas, tú eliges cuanto donas.

Astronauta Giving

¿Qué libros?

Pandora Despierta, de Pau Varela. ‘’No fue una guerra. No hubo lucha alguna. A las doce de la noche de un domingo de octubre frío pero ordinario en todo lo demás, ni veinticuatro horas después del avistamiento de la primera nave, la humanidad pasó de dominar la tierra a ser una especie en peligro de extinción. Los ejércitos de la mayoría de potencias militares del planeta quedaron reducidos a cenizas durante las dos horas siguientes al primer contacto. Ni rebeliones, ni héroes, ni resistencia, ni grandes batallas. Simplemente el exterminio sistemático de toda una especie. Nosotros.”
Proyecto Marte, de LJ Salart. Sigue el camino alrededor de Usha Leber, la primera humana en respirar el aire de Marte de manera oficial. ¿Podrá seguir la paz en la Tierra cuando se haya completado su gran sueño compartido? La terraformación marciana. Humanos afrontando su futuro. Inteligencias artificiales y biotecnología. Vive la Era de Marte.

¿A qué precio?

Esto es lo mejor, tú decides cuando quieres aportar, por eso usamos la opción que nos ofrece lektu de precio dinámico. Destinaremos los beneficios íntegros a la iniciativa, descontados impuestos y el margen de lektu.

¿Por qué el Institut de Recerca Biomèdica?

Porqué nos va la ciencia ficción, y sin científicos investigando, no habría nada que ficcionar. Porqué sin científicos investigando, seguiremos padeciendo y muriendo de las mismas enfermedades. Y los escritores sólo queremos ver sufrir a nuestros personajes.

Ninguna idea vale una vida

Hace 10 años escribí este pequeño cuento, tras los atentados en Madrid. Hoy he vuelto pensar en él.

 

TREN

¿Cuantas venganzas cuestan una vida? Me hacía esa pregunta cada vez que subía a un tren. De niño, en un largo trayecto que me llevó des de Barcelona a Cartagena mi abuela empezó a leerme asesianto en el Orient Express. Puede que no fuera el mejor libro para un niño de onze años, pero estaba absolutamente mareado y mi abuela empezó a leerme aquel relato en voz alta, a ver si me calmaba, y así fué. La lectura de mi abuela parece que me calmó.

No acabamos de leernos la novela en ese viaje, y de vuelta a casame olvidé. Unos años más tarde, visitando a mi abuela volví a ver esa novela, ya amarillenta, sobre su mesilla de noche. ¿Te acuerdas que te la leí de pequeño?, me preguntó. Yo respondí afirmativamente, y le pedí la novela. Me apetecia acabarla. Empezé con ella esa misma noche y unos días después, causalmente, la acabé en un trayecto de tren de cercanías. Y me planteé esa pregunta, ¿cuántas venganzas cuestan una vida?

Me volví a hacer esa misma pregunta más tarde, cuando doscientas personas murieron en una venganza acometida en un tren. ¿Tan grande era el motivo de la venganza que merecían tantas vidas a cambio? Mi respuesta fue que no, una venganza no vale doscientas vidas, ni una vida puede ser el pago de doscientas venganzas.

 

 

Una venganza no vale una vida. Una idea no vale una vida. Aquí, o donde sea.

Preventa Proyecto Marte

¿Quieres el Proyecto Marte en papel directo en tu buzón y dedicado por el autor? ¿Y todo por el mismo precio que el precio de venta al público 9,50€*?

bannerPMpreventa

Es muy fácil (no puedo montarme aun una tienda online, pero lo simplifico al máximo)

1

Manda un mail a elastronautaimposible@gmail.com con el tema “Preventa Proyecto Marte” indicando:

– Nombre
– Dirección física
– Si procede, alguna petición para la dedicatoria.

2

Te responderemos explicándote formas de pago (paypal o transferencia bancária**) y demás.

 Notas

Para los que nos veamos en las presentaciones: podréis comprarlos allí mismo y os los firmaré en vivo.

Para familia, amigos y conocidos: acepto pedidos a través del teléfono y similares.

Tenéis tiempo hasta el 22 de octubre de 2015.

Luego entre que me lleguen los libros y los mande, contad una semana más antes no os llegue, esperando que Correos no se despiste.

 

*Precio para España Península (en otros casos, consultar por email).

**Para los que nos tengamos que ver en vivo se admite “te lo doy cuando te vea y me des el libro”.

 

Venta física en librerías

Proyecto Marte estará disponible en Gigamesh Tienda a partir de noviembre.

Iremos informando de nuevos puntos de venta.

Próximamente, información de la venta en formatos digitales e impresión en demanda.

Compren el libro de Belén Esteban

Este post será impopular. Sólo os pido que leáis todo el argumento antes de lanzarme huevos podridos.

Cuando Belén Esteban* sacó su famoso libro, hordas de críticas le cayeron por ser quien era, por ir de escritora por… Desde el sector de los autores nos daba cierta rabia que a esa mujer le escribiesen un libro y lo vendiera todo. Mientras, a nosotros no nos dejaban entrar en las editoriales. Nos escocía que a eso le llamaran literatura, nos daba envidia que sus firmas de libros consiguieran colas kilométricas. Pero asumámoslo. Belén Esteban no nos robó lectores, ni a nosotros ni a nadie. Las compradoras de su libro no dejaron de comprar el nuestro.

(c)Europapress

Lo mismo pasó con el libro de Jorge Javier Vázquez**. Ahora les escuece lo mismo al sector teatral cuando JJ ha convertido su libro en musical y él es el actor protagonista. Lo que antes era “esto no es literatura” ahora es “esto no es teatro”. El “no eres escritor” ahora es “no eres actor”***. Pero os digo lo mismo, los espectadores de JJ, no son espectadores de vuestro teatro, no han dejado de ir a ver tu obra para ver la otra. Nunca irían a la tuya, porqué no van a ver el teatro que tú haces. Tú nunca harías esa clase de teatro. A los escritores os digo lo mismo: no os roban lectores, esas personas no nos compraran a nosotros.

Que estas obras y libros vendan no es malo para nosotros. Al contrario. Estas grandes ventas permiten a las editoriales ganar dinero que, con suerte, invertirán en libros menores a través de sus sellos pequeños. Y los del teatro, lo mismo… las obras rentables de JJ permitirán producir otras obras en la que puede que os contraten, o que os guste ir a ver.

O puede que no, pero esos productos culturales no os quitan el pan. Juegan en otra liga.

Somos una industria cultural. Y digo industria pero podría decir negocio. Todos queremos vivir de esto, nos gustaría. Ganar dinero. Dinero, negocio, industria. No es malo. En vez de criticar sin más, ¿por qué no vemos que podemos aprender de esta gente?

La primera lección es fácil. Comunicar, comunicar sin parar. Si nos quedamos en casa encerrados escribiendo no esperes que un editor llame a tu puerta. Nadie sabe que escribes. Debes tener una presencia, debes existir. Hoy, con las redes sociales, es una tarea más fácil, pero es una tarea a hacer, que pide horas. ¿Ya participas en concursos? ¿Mandas tus relatos u novelas a certámenes? ¿Conoces el sector editorial? ¿Sabes quién publica lo que escribes? ¿Vas a ferias?

Genera interés y generarás lectores.

 

*Para quien no la conozca, podríamos decir que Belén Esteban es la Kym Kardashian española, famosa por nada, pero la más famosa.

**Para quien no lo conozca, presentador de programas de cotilleos, reallities y otros formatos espectáculo.

***Por cierto, he visto obras de teatro con actores “de prestigio” que no se sabían su texto.

Nuestros fantasmas

un cálido escalofríoTras el Proyecto Marte llegará Un cálido escalofrío, un libro de cuentos de terror luminoso, y os voy a pedir ayuda.

¿Qué es terror luminoso?, os preguntareis. También lo llamo sunshine horror, que en inglés suena mejor. Veréis, soy de pensar que los seres espectrales que permanecen en nuestro lado de la realidad una vez muertos no se quedan para hacernos daño, sino por amor, porqué les ha quedado algo pendiente, porqué les cuesta desprenderse de alguien. Nos quieren prestar su último rayo de luz.

Un ejemplo de terror luminoso, el cuento Trata de Limón, que formará parte del libro.

Quiero que los cuentos no os dejen dormir, pero no por miedo pulp, por sangre o posesiones que hacen girar cabezas 360 grados. Quiero que no os dejen dormir porqué lloréis por vuestros fantasmas, por los que vemos y por los que no, por los que se fueron y añoramos. El reto es difícil, puede que imposible, pero soy de plantearme metas altas.

A lo que iba, el favor que os quiero pedir. Los cuentos nacen de mis sueños y de mis fantasmas, y de lo que una mente de escritor permite crear. Pero soy de pensar que la literatura no es un trabajo solitario, sino que la creación mejora cuando es compartida.

Os quiero pedir prestados vuestros fantasmas

¿Alguna vez os ha ocurrido algo a lo que no sabéis dar una explicación que no sea un fantasma? ¿Tenéis un espectro rondando por casa? ¿Sabéis en vuestro anhelo más profundo que esa vez no estabais solos?

Prestadme vuestros fantasmas, dejad que acompañen a los míos en Un cálido escalofrío.

Dejad aquí un mensaje contándolo, mandad un tuit o un dm, quedamos y tomamos un café…

Gracias.

11 cosas que aprendes cuando acabas tu primera novela

Lo fácil es escribir la primera versión de tu novela. Te lo pasas bien, te emocionas, ríes y lloras, disfrutas como un enano escribiendo sin parar. Y te sientes el rey del mundo cuando le pones el “Fin”.

corregirhastamorir

1. El trabajo empieza después.

Pero no nos engañemos, el trabajo de verdad empieza después, con las revisiones. Cuando te relees y te das cuenta que tu obra maravillosa está plagada de incoherencias y errores tremendos. Es bazofia.

2. Destruye tu obra.

No té de miedo borrar capítulos enteros, hacer desaparecer personajes, o meter de nuevos. La primera versión no era más de un espejismo, reescribe la novela. Es duro, pero aquí es cuando demostrarás que eres un escritor de verdad, no un simple aficionado.

3. Ponle música.

Revisa capítulo a capítulo, párrafo a párrafo, frase a frase, palabra a palabra. Todo tiene que tener un porqué y un sentido. Tiene que sonar bien y ser fluido en la lectura.
Consejo: lee en voz alta, si te encallas es que algo falla.

4. Corrige hasta morir.

No soy muy partidario de corregir errores ortográficos en las primeras versiones. Pero cuando la obra cobra cuerpo, es momento de pulir todos los detalles ortotipográficos. Usa de forma correcta las mayúsculas, las comillas, los guiones…

5. Para de corregir.

Vale, la obra nunca será perfecta, pero en algún momento tenemos que poner el freno y dejar el boli rojo. Márcate una fecha límite, un número de revisiones máximas.

6. Deja que te lean.

En algún momento, a partir de la segunda o tercera versión, comparte tu obra con lectores cero. Tu pareja, tu madre, tu mejor amigo… Y algún colega que tenga algo de criterio literario y que sepa de lo que escribes. Déjales que te critiquen la obra. No les recrimines sus comentarios, ni intentes convencerlos. Aprende de sus sensaciones al leerte y luego aplica lo que te salga en gana.

7. Confía en profesionales.

En la medida que tu economía te lo permita, contrata servicios profesionales. Yo recomiendo siempre un corrector profesional. Aunque mandes tu obra a una editorial, es bueno transmitir la sensación que eres alguien serio. Si quieres autoeditarte, saca la pasta de donde sea.
También hay servicios profesionales de informes de lectura, servicios editoriales… todo depende de tus objetivos y presupuesto.

8. Si vas a por una editorial…

No vayas a lo loco, investiga qué publican y qué quieren. Sigue la pista a sus editores, twitter ayuda mucho. Y presenta tu original de forma decente, encontrarás muchos tutoriales de cómo presentar una obra a una editorial.

9. Si te autoeditas…

Conoce las herramientas y vigila quien te quiere vender gato por liebre con los servicios editoriales. Cúrrate una buena portada, contrata a alguien si es preciso. Trabaja un buen resumen. Investiga dónde y cómo publicar tu obra (lektu, amazon…). Incluso investiga el crowdfunding (verkami) y pequeñas distribuidoras.

10. Comunica sin parar.

Nadie sabe que existes, nadie sabe quién eres, nadie te conoce. Las redes sociales te ayudaran a conocer gente, a darte a conocer. Pero no seas uno de esos pesados que solo habla de su libro. Además de las redes genéricas, twitter o facebook, piensa en goodreads y en el potencial que pueden tener pinterest o instagram.

11. Y no te rindas.

La versión final de tu novela da mil vueltas al bodrio de la primera versión. Puedes sentirte orgulloso del trabajo que has hecho. Pero tu primera novela solo será tu mejor novela si dejas de escribir. Querer ser escritor profesional, aunque no vivas de ello, es cansado, pero nadie dijo que fuera fácil. Sigue escribiendo, no pares. Sigue sacando todo lo que te quema por dentro.

Los frutos

Hace tiempo que no actualizo el blog, disculpad. Los últimos meses han sido de tal intensidad que mi diario de campo ha pagado las consecuencias. Así que en este post me/os pongo al día.

IMG_8964

¡He sido padre! Después de muchos años de espera, por fin llegó. Hemos adoptado un niño y ahora un pequeño monstruo corre por casa persiguiendo al gato. Todo los que sois padres sabéis el cambio que conlleva. Los que no lo sois… es peor de lo que os cuentan.

 

ProyectoMarteCuando nos avisaron de la llegada del pequeño, estaba corrigiendo las últimas versiones del Proyecto Marte, pero el proceso tuvo que esperar varios meses y hasta este verano no he podido ponerme a fondo. La semana pasada publiqué el primer capítulo revisado de mi novela a través de Lektu. Y espero en octubre poder lanzarlo en epub y papel, a través de Lektu y Amazon, seréis debidamente informados.

Aunque el Proyecto Marte ya fue publicado en este blog, la revisión me ha permitido tramar mejor las historias y configurar una mejor versión, creo, de la Era de Marte. A falta de la última revisión, y de que una correctora profesional me haga subir los colores, estoy muy satisfecho del resultado.

Como ya conté, la maravilla de ilustración de portada es obra de Claudio Sánchez Viveros, y contaré con un prólogo de Pau Varela. Ambas aportaciones me hacen muy feliz. Y más que el Proyecto Marte se publique en el sello de El Astronauta Imposible.

 

El pasado fin de semana tuve el placer de participar en la FanCon de Barcelona, gracias a Pau y a la insensatez de Javier Barroso. Ha sido un gustazo participar en la Fancon Fight junto a Pau, Joel y Guillem, y un honor poder moderar la mesa redonda de Pak Gallego sobre Guerra de Mitos y su experiencia en Verkami.

 

Los frutos se titula este post. Cuando me puse en serio en esto de querer ser escritor sabía que el proceso seria largo. Y está siendo largo, duro, agotador. Ha habido grandes satisfacciones en el camino, pero ahora, con Marte a punto de convertirse en papel y epub… a uno le da por tomarse un respiro y disfrutar de las recompensas del esfuerzo. Y más aún, el fruto del pequeño monstruo que corre por casa persiguiendo al gato, tras unos eternos cinco años de espera. Este 2015 es tiempo de recoger frutos, y el trabajo es duro, pero los frutos son dulces. Dejad que os dé gracias todos los que me habéis dad vuestro apoyo en todo esto tiempo, el cesto de frutos es vuestro también. Freno que esto a nada de ponerme ñoño.

 

Y bueno, ¿y ahora? Tras los frutos, otras siembra. Y no, no quiero otro hijo, con uno ya estoy completo. Los siguientes retos literarios los dejo para otro post.

Pastís de llimona

Versión en castellano aquí: Tarta de limón

 

“Explica’m un secret. Explica’m una cosa que no m’hagis dit mai, alguna cosa que guardis molt, molt, molt al fons del cor. Quelcom que no t’hagis atrevit a confessar-me, a mi ni a ningú. ”

Ho demanava amb veu juganera i amb aquests clotets a les galtes que li sortien quan somreia. Ell la mirava amb aquell mig somriure tan treballat, mentre jugava amb la forquilla amb l’últim tros de pastís de llimona que quedava al plat. Li agradava, reservaven una tarda a la setmana per compartir-ne una porció. Era d’aquestes petites tradicions de parella que havien conservat amb els anys, asseguts al costat del finestral d’aquella cafeteria sorollosa: sense els nens, sense parlar de la feina o de la canonada del bany que tornava a perdre aigua.

“Explica’m alguna cosa, va.”

I li ho va explicar.

 

Arribava l’estiu, feia molta calor i vam anar a nedar al riu. Ens crèiem grans, ens havíem jurat que aquell estiu saltaríem de la Roca del Borni, tocaríem el llit del riu amb la mà i recolliríem una pedra. I tot el poble ens respectaria, seríem els més joves en assolir-ho. Deixaríem de ser nens, seríem homes. Aquella tarda jo estava decidit, ell dubtava. Des de dalt de la roca, el salt semblava molt més alt. Des de baix, ens animaven. Ell no volia, però el vaig convèncer.

Un, dos, tres. Els bessons vam saltar junts de cap. Em vaig submergir, vaig allargar la mà, vaig recollir una pedra i vaig sortir a la superfície. Vaig sentir crits d’alegria, després de pànic. Al meu costat, el cos del meu germà surava cap per avall mentre l’aigua es tacava de vermell.

Diuen que em vaig desmaiar i que érem tan iguals que, fins que no vaig despertar, no van saber quin dels dos havia… mort. Encara em costa pensar-ho, pensar que en Daniel és… mort. Perquè aquella tarda, al riu, va morir en Daniel perquè jo vaig obligar-lo a saltar. I no va ser just, així que en Daniel havia de viure, i en Max deixaria la seva vida, per sempre, surant en les aigües fredes del riu.

I des d’aquell dia vaig deixar de ser en Max. Era en Daniel qui volia estudiar medicina, a en Max li anava més l’enginyeria. Però en Daniel va ser el millor de la promoció i es va especialitzar en neurocirurgia, diuen que per poder salvar altres nois que es colpegessin el cap.

A en Daniel li agradava aquella noia d’ulls blaus, a qui li sortien clotets a les galtes quan somreia. I es van casar, i és feliç amb ella, i amb els seus dos fills. El gran volien que es digués Max, però m’hi vaig negar. En Max se’n va anar per sempre a la Roca del Borni.

 

“Explica’m alguna cosa … que no sàpiga.”

Va dir l’Eva, passant el dit pel plat, recollint el darrer tros de merenga.

 

A en Daniel no li agrada que faci això. Es va enfadar quan vaig entrar a la facultat de Medicina, no em va deixar estudiar la nit anterior a l’examen del MIR, vol moure’m el trepanador quan estic operant. Però és només una ombra que m’observa i no em pot tocar, segueix portant aquest banyador vermell, segueix tenint tretze anys, segueix mullant el terra que trepitja. Ens quedem mirant moltes vegades en la consulta. Els pacients m’expliquen el seu cas i jo faig com que els escolto, però observo a en Daniel, dempeus, rere d’ells. Em desaprova.

 

” Explica’m una cosa que tampoc sàpiga.”

L’Eva s’havia aproximat més a la taula. El seu alè de llimona es barrejava amb el d’en Daniel, que havia fixat la mirada al plat buit, sense somriure.

 

En Daniel em va portar a tu. Jo no coneixia a la noia rossa dels clotets, eres el seu secret més ben guardat. Es posava a caminar davant meu, jo no li feia cas. Intentava desviar el curs dels meus passos, tapar-me els ulls, empènyer-me. Un dia vaig cedir, per avorriment, i em vaig deixar portar per les petjades mullades dels seus peus descalços que ningú més sabia veure. Vam creuar caminant la ciutat, camí de l’estadi on entrenava el nostre equip de futbol, ​​però es va aturar davant teu col·legi.

Es va asseure en un banc, a l’altre costat del carrer. Em vaig deixar caure al seu costat. Va sonar la sirena i les noies van sortir a patolls. Et vaig veure, davant la porta, observant a l’altra banda del carrer. No et movies. El semàfor va canviar de vermell a verd un parell de vegades. Vas creuar el carrer, et vas posar còmoda al meu costat i em vas dir que…

 

“… feia molt que no et veia. Pensava que aquest estiu t’havies oblidat de mi. ”

 I tu et vas quedar mut. Titubejant em vas explicar que estaves trist perquè havia mort el teu germà en un accident al riu, i tu t’havies fet un cop i no recordaves moltes coses. Havies arribat caminant, per instint, fins a aquest lloc. Vas inventar una història prou maca i em vas preguntar qui era. Al teu costat, en Daniel estava rient. Deia que menties molt malament. Jo volia riure també, però no era el moment, li vaig dir que callés o ho descobriries tot.

Et vaig explicar que em deia Eva, i que ens havíem conegut en aquest mateix banc. Tots dos esperàvem algú, tu al teu germà i jo a la meva mare. I que vas tornar moltes tardes, i em feies companyia mentre no em venien a recollir. Em vas explicar, l’última vegada que ens vam veure, que te n’anaves de vacances al poble dels teus avis però que, quan comencés el curs, series esperant-me al banc.

En Daniel m’esperava el primer dia de col·legi, com m’havia promès. Portava un banyador vermell i mullava el banc. Em va explicar que aquest estiu havia fet un mal salt. Estava trist per en Max, el seu germà bessó, de qui sempre em parlava i encara no coneixia. I em va demanar que et cuidés, perquè ell no podria.

El dia que ens vam conèixer, tu et vas posar a plorar i ens vam agafar la mà. Aquella tarda vam compartim el nostre primer pastís de llimona i em vas explicar els teus plans de ser metge. En Daniel, al nostre costat, es lamentava que en Max s’hagués entossudit a morir al riu.

 

lemon-pie