Héroes

Usamos el concepto héroe con mucha facilidad. Y no hablaré de los héroes semidioses de la mitología clásica, ni de los superhéroes de cómic.
Llamamos héroe a quien supera una enfermedad, yo lo llamaría superviviente. Llamamos héroes a quien sobrevive o mueren en momentos terribles, yo los llamaría víctimas. Llamamos héroes a gente que lo que hace es sobrevivir en condiciones adversas, yo lo llamaría luchador.
Para mí un héroe es Ignacio Echeverría, quien pudiendo escapar y recordar el momento como el mayor susto de su vida, corrió hacia uno de los terroristas que el pasado sábado atacó en Londres, patinete en mano, para intentar ayudar a un desconocido. Ignacio murió salvando un desconocido, eso es un héroe. Como lo son Kirsty Boden o Sara Zelenak, ambas australianas, que también murieron el sábado intentando auxiliar a las personas que habían sido atacadas.
Mi más humilde y sincero respeto hacia ellos tres. Mis mas sinceras condolencias a sus familias.

Somos una especie despreciable

El escritor llega al Medusa poco después de las diez. Ocupa su mesa al lado del piano, junto del ventanal, dejando el mar como espectador de sus tecleos, que hoy está enfadado, se queja y rompe contra la playa y los arrecifes.

Han dejado las decoraciones navideñas, unas ramas secas envueltas con lucecitas blancas. Àngels le cuenta que se quedaran ya todo el año, la verdad es que quedan bien. El escritor hace tiempo que no ha podido escaparse un fin de semana para escribir, fiestas mediante, y este quiere aprovechar. No tiene que pedirle a Àngels la miel para el café, y le tuesta el bocadillo de jamón york a la plancha. Como dice el tópico, hogar es donde te sientes como en casa. Suena la música perdida de Mónica Molina.

 

Habíamos creído que la conectividad nos haría iguales para bien. Disponer de voz propia en las redes sociales, acceder a información directa sin mediar… Pensábamos que haría ciudadanos libres, informados y preparados para reivindicar sus derechos, movilizarse y construir una sociedad mejor.

Pero la voz propia la usamos para decir memeces o para que pensar que nuestro “y creo que” está por encima del criterio de profesionales o estudiosos. Cuñadismo, se ha venido a llamar. Pero es más grave que un mero chiste en twitter. Nos hemos cerrado a conocer, a entender, a aprender, tomamos nuestra cuenta en redes como si fuera una cátedra universitaria. Claro que tenemos derecho a tener una opinión propia, ¿pero en base a qué la tenemos?, hemos olvidado la razón crítica por el querer tener razón y el criticar por criticar.

Recuerdo un montaje fotográfico: unos tiburones en el metro neoyorkino tras unas inundaciones. Coló como verdad. Y así tantas fotos, así tantas noticias falsas que creemos ciertas. Lo superficial es matar durante horas a famosos en twitter, lo profundo es que no nos preguntamos si lo que vemos o leemos es cierto. Sólo lo creemos. Cuñadismo compartiendo noticias absurdas sobre tal o cual enfermedad en Facebook. Y no hablemos de la homeopatía, no hablemos.

Diréis que antes la opinión existente era la que marcaban los medios de comunicación masivos y sus intereses empresariales. Antes sólo había una fuente de información y nos decían qué saber o qué pensar. Mi queja es que no hemos usado estas herramientas para construir algo mejor, sino para creernos mejores al resto. El exponente, los youtubers despreciables: los que insultan gente por la calle, los que dan de comer galletas con dentífrico a indigentes. Lo grave es que lo hacen y no se arrepienten. Lo grave es que la gente ve sus vídeos y justifica como humillan a débiles o desprevenidos. Lo grave es que ganan dinero con ello, los youtubers y Youtube.

Somos una especie despreciable.

 

El escritor publica su texto en su blog, qué tenía algo abandonado. Cuando creó su identidad digital se prometió no meterse en temas políticos o conflictivos, hablaría de libros, literatura y máximo se quejaría del declive de lectores. Pero eso fue antes de darse cuenta que las identidades digitales dejaban florecer lo más despreciable de la humanidad. El escritor rebañó la taza de café buscando las últimas gotas de miel, mientras soñaba utopías robóticas.

L'Escala in LOve

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Etiquetas

Hermione Granger negra. Bond mujer.

La lista de ejemplos podría ser eterna: ¿Por qué dices que tal personaje es gay? ¿Existe una libertad real para educar a tus hijos sin las limitaciones de la identidad de género? ¿Hay vida más allá de protagonistas hombres heterosexuales blancos? Estos son sólo algunos de los debates que estas últimas semanas han aparecido en mi timeline. Etiquetas.

Permitidme que haga un análisis dejando salir al sociólogo que aun existe en mí y, también, al activista. Y dejad que, para simplificar el análisis, me centre sólo en los ejemplos de Hermione Granger negra y Bond mujer.

Noma Dumezweni es Hermione en ‘Harry Potter and the Cursed Child’
Noma Dumezweni es Hermione en ‘Harry Potter and the Cursed Child’

Para los despistados:

  • En Londres estrenan una obra de teatro del universo Potter donde Hermione Granger es negra. Se ha armado un debate sobre si unos son racistas y los otros no respetan la construcción del personaje.
  • Ahora que Daniel Craig ha dicho que lo deja, han salido voces pidiendo que el nuevo Bond sea un actor negro (Idris Elba, en concreto) o una mujer (Gillian Anderson entre otras). Para los seguidores del Doctor Who este debate no es nuevo ya que aparece con cada cambio de doctor.
Antes de seguir, mis respuestas a estos dos temas son:
  • Hermione Granger negra. En cada montaje de cualquier obra teatral se lleva a cabo una reinterpretación de los textos y personajes. Hemos visto Shakespeares contemporáneos, Reyes Lear encarnados por mujeres… qué más da si Hermione es negra.
  • Bond mujer. Lo rompedor seria que la industria se atreviese a crear un personaje femenino protagonsita de una saga de acción. No veo necesario reinventar a Bond.
Anderson presentada como la siguiente Bond
Anderson presentada como la siguiente Bond

Pero este artículo es para hablar de etiquetas.

¿Os habéis fijado que no nos hemos planteado que el protagonista deje de ser británico y sea francés, americano, noruego o español? A ver, además de hombre blanco lo que define a Bond es su nacionalidad. Y Rowling se negó a meter algún protagonista americano en sus novelas, a pesar de las presiones de los editores. Así pues, ser británico no es una etiqueta, no hay lucha. Las etiquetas se hacen visibles cuando hay diferencia, cuando no hay igualdad. Las etiquetas son algo que nos llama la atención.

Cuando mayor es la etiqueta, cuando más nos escandaliza o nos emociona leer algo vinculado a esas etiquetas, mayor es la lucha y mayor es la discriminación aun existente.

La igualdad debe ser transparente porque no nos fijamos en lo que es común y habitual. Algunos diréis que muchas discriminaciones eran invisibles y que la lucha las ha hecho visibles. ¡Por supuesto! Y esas reivindicaciones ponen luz en las etiquetas:

  • ¿Hermione es negra porque la actriz protagonista era la candidata perfecta o por querer poner luz en esa etiqueta?
  • ¿Proponer nombres de mujer para Bond es poner el foco en que no existen papeles femeninos protagonistas de acción?

No me parece mal ninguna de las dos acciones para llamar la atención. Sólo digo que lo que no importa es si Bond es una mujer o si Hermione es negra; lo que importa es que mientras sean noticia estos temas nos queda mucho por recorrer para conseguir una igualdad real.

El riesgo de la lucha de etiquetas.

Lo curioso es que tenemos que hacer las etiquetas de un tamaño enorme en la lucha para que sean transparentes. Pero creo que no hay otro remedio. Debemos hace enormes las etiquetas de la discriminación para, luego, volver a hacerlas invisibles, cuando deje de existir tal discriminación.

El riesgo está en acomodarse en la lucha de las etiquetas y olvidarse que el objetivo es que desaparezcan. Existen estudios sobre como son los líderes de los ghettos los que no quieren la igualdad real porqué perderían su poder: ha pasado en la comunidad afroamericana y empieza a haber comportamientos parecidos en ciertas formas de entender el feminismo.

No nos debería importar el color de piel de un actor, sino su interpretación.

No nos debería importar quién es el prota de una peli, sólo que sea convincente y la peli sea buena.

No nos debería importar de quien se enamora el héroe, sólo que salve la humanidad.

No nos debería importar si un niño juega con muñecas, sólo que sea feliz.

 

Mientras, lucharemos.


Adenda.

Empecé este artículo hace un par de semanas, antes de los sucesos de Orlando contra una discoteca gay donde un MALDITO DESGRACIADO ULTRARELIGIOSO mató a 50 personas.

Durante años fui algo crítico con algunos excesos del colectivo gay en su puesta en escena. No creía necesaria ciertas manifestaciones del orgullo, no me gustaba que nos pusiéramos una etiqueta tan enorme encima. Pero con el tiempo he cambiado de opinión y ahora más aún.

Mientras el poder religioso (sea la religión que sea) nos humille  y desprecie, lucharemos.

Mientras nos maten, lucharemos.

Y lucharemos con nuestra etiqueta.

Daniel Munoz via Getty Images
Foto de Daniel Munoz via Getty Images

El desencanto. Cuando odias tu novela

 

Puede que una de las comparaciones más cursis es aquella que equipara escribir a una historia de amor, el idilio que empieza con la idea y que se culmina con la boda, la publicación. Pero como la mayoría de historias de amor, la del autor con su novela también pasa por sus momentos malos. Cuando te hartas.

A mi está pasando ahora. Todo iba bien, ya nos conocíamos. La idea daba vueltas en mi cabeza desde hacía un tiempo. Todo iba bien, todo iba rápido. Las páginas se escribían casi solas, con sus momentos intensos de acción, sus momentos más calmados donde hablar de nuestras cosas.

Pero todo se torció un día. Te das cuenta que la relación no va a ningún lado. La historia no se aguanta. Nos une menos de lo que creíamos. Los motivos de los personajes son débiles. Tú sueñas con fuegos artificiales y la relación sólo da chispitas.

Es ese momento que llamas a tu amigo, o a tu madre, y le cuentas tus problemas. Te hiciste ilusiones y no es lo que parecía ser. Te dan consejos y tu tomas nota de ellos. Os dais un tiempo y cuando os volvéis a ver recuerdas esos buenos momentos, esas escenas vibrantes que no crees que escribieras tu… Y piensas en daros otra oportunidad. Puede que nos debamos ajustar un poco.

En eso estamos. Tenemos una crisis, la novela está algo encallada, pero saldremos de ello. Tenemos algo especial.

 

Sed buenos. Feliz Pascua.

Compren el libro de Belén Esteban

Este post será impopular. Sólo os pido que leáis todo el argumento antes de lanzarme huevos podridos.

Cuando Belén Esteban* sacó su famoso libro, hordas de críticas le cayeron por ser quien era, por ir de escritora por… Desde el sector de los autores nos daba cierta rabia que a esa mujer le escribiesen un libro y lo vendiera todo. Mientras, a nosotros no nos dejaban entrar en las editoriales. Nos escocía que a eso le llamaran literatura, nos daba envidia que sus firmas de libros consiguieran colas kilométricas. Pero asumámoslo. Belén Esteban no nos robó lectores, ni a nosotros ni a nadie. Las compradoras de su libro no dejaron de comprar el nuestro.

(c)Europapress

Lo mismo pasó con el libro de Jorge Javier Vázquez**. Ahora les escuece lo mismo al sector teatral cuando JJ ha convertido su libro en musical y él es el actor protagonista. Lo que antes era “esto no es literatura” ahora es “esto no es teatro”. El “no eres escritor” ahora es “no eres actor”***. Pero os digo lo mismo, los espectadores de JJ, no son espectadores de vuestro teatro, no han dejado de ir a ver tu obra para ver la otra. Nunca irían a la tuya, porqué no van a ver el teatro que tú haces. Tú nunca harías esa clase de teatro. A los escritores os digo lo mismo: no os roban lectores, esas personas no nos compraran a nosotros.

Que estas obras y libros vendan no es malo para nosotros. Al contrario. Estas grandes ventas permiten a las editoriales ganar dinero que, con suerte, invertirán en libros menores a través de sus sellos pequeños. Y los del teatro, lo mismo… las obras rentables de JJ permitirán producir otras obras en la que puede que os contraten, o que os guste ir a ver.

O puede que no, pero esos productos culturales no os quitan el pan. Juegan en otra liga.

Somos una industria cultural. Y digo industria pero podría decir negocio. Todos queremos vivir de esto, nos gustaría. Ganar dinero. Dinero, negocio, industria. No es malo. En vez de criticar sin más, ¿por qué no vemos que podemos aprender de esta gente?

La primera lección es fácil. Comunicar, comunicar sin parar. Si nos quedamos en casa encerrados escribiendo no esperes que un editor llame a tu puerta. Nadie sabe que escribes. Debes tener una presencia, debes existir. Hoy, con las redes sociales, es una tarea más fácil, pero es una tarea a hacer, que pide horas. ¿Ya participas en concursos? ¿Mandas tus relatos u novelas a certámenes? ¿Conoces el sector editorial? ¿Sabes quién publica lo que escribes? ¿Vas a ferias?

Genera interés y generarás lectores.

 

*Para quien no la conozca, podríamos decir que Belén Esteban es la Kym Kardashian española, famosa por nada, pero la más famosa.

**Para quien no lo conozca, presentador de programas de cotilleos, reallities y otros formatos espectáculo.

***Por cierto, he visto obras de teatro con actores “de prestigio” que no se sabían su texto.

Nuestros fantasmas

un cálido escalofríoTras el Proyecto Marte llegará Un cálido escalofrío, un libro de cuentos de terror luminoso, y os voy a pedir ayuda.

¿Qué es terror luminoso?, os preguntareis. También lo llamo sunshine horror, que en inglés suena mejor. Veréis, soy de pensar que los seres espectrales que permanecen en nuestro lado de la realidad una vez muertos no se quedan para hacernos daño, sino por amor, porqué les ha quedado algo pendiente, porqué les cuesta desprenderse de alguien. Nos quieren prestar su último rayo de luz.

Un ejemplo de terror luminoso, el cuento Trata de Limón, que formará parte del libro.

Quiero que los cuentos no os dejen dormir, pero no por miedo pulp, por sangre o posesiones que hacen girar cabezas 360 grados. Quiero que no os dejen dormir porqué lloréis por vuestros fantasmas, por los que vemos y por los que no, por los que se fueron y añoramos. El reto es difícil, puede que imposible, pero soy de plantearme metas altas.

A lo que iba, el favor que os quiero pedir. Los cuentos nacen de mis sueños y de mis fantasmas, y de lo que una mente de escritor permite crear. Pero soy de pensar que la literatura no es un trabajo solitario, sino que la creación mejora cuando es compartida.

Os quiero pedir prestados vuestros fantasmas

¿Alguna vez os ha ocurrido algo a lo que no sabéis dar una explicación que no sea un fantasma? ¿Tenéis un espectro rondando por casa? ¿Sabéis en vuestro anhelo más profundo que esa vez no estabais solos?

Prestadme vuestros fantasmas, dejad que acompañen a los míos en Un cálido escalofrío.

Dejad aquí un mensaje contándolo, mandad un tuit o un dm, quedamos y tomamos un café…

Gracias.

11 cosas que aprendes cuando acabas tu primera novela

Lo fácil es escribir la primera versión de tu novela. Te lo pasas bien, te emocionas, ríes y lloras, disfrutas como un enano escribiendo sin parar. Y te sientes el rey del mundo cuando le pones el “Fin”.

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1. El trabajo empieza después.

Pero no nos engañemos, el trabajo de verdad empieza después, con las revisiones. Cuando te relees y te das cuenta que tu obra maravillosa está plagada de incoherencias y errores tremendos. Es bazofia.

2. Destruye tu obra.

No té de miedo borrar capítulos enteros, hacer desaparecer personajes, o meter de nuevos. La primera versión no era más de un espejismo, reescribe la novela. Es duro, pero aquí es cuando demostrarás que eres un escritor de verdad, no un simple aficionado.

3. Ponle música.

Revisa capítulo a capítulo, párrafo a párrafo, frase a frase, palabra a palabra. Todo tiene que tener un porqué y un sentido. Tiene que sonar bien y ser fluido en la lectura.
Consejo: lee en voz alta, si te encallas es que algo falla.

4. Corrige hasta morir.

No soy muy partidario de corregir errores ortográficos en las primeras versiones. Pero cuando la obra cobra cuerpo, es momento de pulir todos los detalles ortotipográficos. Usa de forma correcta las mayúsculas, las comillas, los guiones…

5. Para de corregir.

Vale, la obra nunca será perfecta, pero en algún momento tenemos que poner el freno y dejar el boli rojo. Márcate una fecha límite, un número de revisiones máximas.

6. Deja que te lean.

En algún momento, a partir de la segunda o tercera versión, comparte tu obra con lectores cero. Tu pareja, tu madre, tu mejor amigo… Y algún colega que tenga algo de criterio literario y que sepa de lo que escribes. Déjales que te critiquen la obra. No les recrimines sus comentarios, ni intentes convencerlos. Aprende de sus sensaciones al leerte y luego aplica lo que te salga en gana.

7. Confía en profesionales.

En la medida que tu economía te lo permita, contrata servicios profesionales. Yo recomiendo siempre un corrector profesional. Aunque mandes tu obra a una editorial, es bueno transmitir la sensación que eres alguien serio. Si quieres autoeditarte, saca la pasta de donde sea.
También hay servicios profesionales de informes de lectura, servicios editoriales… todo depende de tus objetivos y presupuesto.

8. Si vas a por una editorial…

No vayas a lo loco, investiga qué publican y qué quieren. Sigue la pista a sus editores, twitter ayuda mucho. Y presenta tu original de forma decente, encontrarás muchos tutoriales de cómo presentar una obra a una editorial.

9. Si te autoeditas…

Conoce las herramientas y vigila quien te quiere vender gato por liebre con los servicios editoriales. Cúrrate una buena portada, contrata a alguien si es preciso. Trabaja un buen resumen. Investiga dónde y cómo publicar tu obra (lektu, amazon…). Incluso investiga el crowdfunding (verkami) y pequeñas distribuidoras.

10. Comunica sin parar.

Nadie sabe que existes, nadie sabe quién eres, nadie te conoce. Las redes sociales te ayudaran a conocer gente, a darte a conocer. Pero no seas uno de esos pesados que solo habla de su libro. Además de las redes genéricas, twitter o facebook, piensa en goodreads y en el potencial que pueden tener pinterest o instagram.

11. Y no te rindas.

La versión final de tu novela da mil vueltas al bodrio de la primera versión. Puedes sentirte orgulloso del trabajo que has hecho. Pero tu primera novela solo será tu mejor novela si dejas de escribir. Querer ser escritor profesional, aunque no vivas de ello, es cansado, pero nadie dijo que fuera fácil. Sigue escribiendo, no pares. Sigue sacando todo lo que te quema por dentro.

Los frutos

Hace tiempo que no actualizo el blog, disculpad. Los últimos meses han sido de tal intensidad que mi diario de campo ha pagado las consecuencias. Así que en este post me/os pongo al día.

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¡He sido padre! Después de muchos años de espera, por fin llegó. Hemos adoptado un niño y ahora un pequeño monstruo corre por casa persiguiendo al gato. Todo los que sois padres sabéis el cambio que conlleva. Los que no lo sois… es peor de lo que os cuentan.

 

ProyectoMarteCuando nos avisaron de la llegada del pequeño, estaba corrigiendo las últimas versiones del Proyecto Marte, pero el proceso tuvo que esperar varios meses y hasta este verano no he podido ponerme a fondo. La semana pasada publiqué el primer capítulo revisado de mi novela a través de Lektu. Y espero en octubre poder lanzarlo en epub y papel, a través de Lektu y Amazon, seréis debidamente informados.

Aunque el Proyecto Marte ya fue publicado en este blog, la revisión me ha permitido tramar mejor las historias y configurar una mejor versión, creo, de la Era de Marte. A falta de la última revisión, y de que una correctora profesional me haga subir los colores, estoy muy satisfecho del resultado.

Como ya conté, la maravilla de ilustración de portada es obra de Claudio Sánchez Viveros, y contaré con un prólogo de Pau Varela. Ambas aportaciones me hacen muy feliz. Y más que el Proyecto Marte se publique en el sello de El Astronauta Imposible.

 

El pasado fin de semana tuve el placer de participar en la FanCon de Barcelona, gracias a Pau y a la insensatez de Javier Barroso. Ha sido un gustazo participar en la Fancon Fight junto a Pau, Joel y Guillem, y un honor poder moderar la mesa redonda de Pak Gallego sobre Guerra de Mitos y su experiencia en Verkami.

 

Los frutos se titula este post. Cuando me puse en serio en esto de querer ser escritor sabía que el proceso seria largo. Y está siendo largo, duro, agotador. Ha habido grandes satisfacciones en el camino, pero ahora, con Marte a punto de convertirse en papel y epub… a uno le da por tomarse un respiro y disfrutar de las recompensas del esfuerzo. Y más aún, el fruto del pequeño monstruo que corre por casa persiguiendo al gato, tras unos eternos cinco años de espera. Este 2015 es tiempo de recoger frutos, y el trabajo es duro, pero los frutos son dulces. Dejad que os dé gracias todos los que me habéis dad vuestro apoyo en todo esto tiempo, el cesto de frutos es vuestro también. Freno que esto a nada de ponerme ñoño.

 

Y bueno, ¿y ahora? Tras los frutos, otras siembra. Y no, no quiero otro hijo, con uno ya estoy completo. Los siguientes retos literarios los dejo para otro post.

Y hasta aquí el Proyecto Marte

Así empezaba el Proyecto Marte:

Oficialmente, hoy, el primer humano respirará la atmósfera marciana. Abrirá la puerta del módulo 001 saldrá al exterior y inspirará a fondo, aguantará el aire en sus pulmones y lo expirará. Y sonreirá de felicidad y satisfacción.

Era el 11 de noviembre de 2013 cuando inicié mi pequeña gran aventura cifi: la terraformación de Marte y un paseo por la historia futura de la humanidad durante 17 milenios. El pasado sábado, 18 de abril de 2015, publiqué el último capítulo de la novela, casi un año y medio después.

El Proyecto Marte ha sido un cúmulo satisfacciones. Nació como campo de pruebas donde experimentar y creció hasta tomar vida propia, a la que me costó ponerle el “FINAL”.

Lo mejor del camino ha sido el lector (al menos un lector seguro que tengo, espero que varios). A través de las redes, he podido obtener su feedback, sus ganas de más, su apoyo, su reconocimiento y la impagable ayuda en difundir mi obra. Gracias a los que me habéis apoyado y leído. Y no es para quedar bien, hubo un par de momentos que estuve por dejarlo, y no lo hice porqué tenía quien esperaba leer más.

Usha LeberEl Proyecto Marte, la novela digital, hasta aquí ha llegado, pero aquí no muere.

Estoy preparando la edición de libro que espero autopublicar después del verano, y de la que ya os iré informando. Por ahora, dejad que os presente a Usha Leber, que está tomado cuerpo gracias al magnífico trabajo de Claudio Sánchez Viveros.

Además, ya que el universo que creé para el Proyecto es enorme (17 milenios de nada), tengo en mente ir explorándolo a través de pequeños cuentos, sin ningún tipo de periodicidad prevista.

Para septiembre también estoy preparando una nueva novela con un sistema de publicación similar al Proyecto Marte. Esta vez dejo la ciencia ficción para adentrarme en la alta fantasía. Poco más os puedo contar de este nuevo reto, porqué me estoy peleando conmigo mismo para ver si será de magia y hechicería, steampuck o arcanepunk. Como soy de pelearme poco pueda que mezcle los tres géneros.

 

Seguiremos informando.

De nuevo, gracias a todos los que habéis apoyado Proyecto Marte.

ProyectoMarte2

Un día que te levantas melancólico, por ejemplo, hoy

No hay motivos concretos, no es tristeza. De hecho, no me cuesta decir que soy feliz. El fin de 2014 fue duro, pero este 2015 llegó y sigue luminoso. Pero por lo que sea, por algún sueño de anoche que no recuerdo, porqué el cielo está encapotado y lluvioso, estoy melancólico.

Hoy estoy como el tiempo, lluvioso, lloroso. Pero son lágrimas de felicidad algo melancólica, en que usaría mi recién descubierto poder de teletransportación cuántica para ir al encuentro de toda la gente a la quiero y abrazarla.

Puede que me haya despertado así porqué Quart Primera publica el primer single de su nuevo disco, y llevo días emocionado esperando el momento. (Os hablé del grupo y de Pere Jou, en el post compartido de fin de año.) El tema, “Tot va bé” (todo va bien), es feliz y algo ñoño, pero de esas ñoñerías que nos gustan, y con una voz que me tiene enamorado.

Este no ha sido un post al uso, pero bueno, me apetecía compartir el momento.

Por cierto, si hoy notáis un roce de calor en el alma, he sido yo que he pasado a abrazaros cuánticamente.