El desencanto. Cuando odias tu novela

 

Puede que una de las comparaciones más cursis es aquella que equipara escribir a una historia de amor, el idilio que empieza con la idea y que se culmina con la boda, la publicación. Pero como la mayoría de historias de amor, la del autor con su novela también pasa por sus momentos malos. Cuando te hartas.

A mi está pasando ahora. Todo iba bien, ya nos conocíamos. La idea daba vueltas en mi cabeza desde hacía un tiempo. Todo iba bien, todo iba rápido. Las páginas se escribían casi solas, con sus momentos intensos de acción, sus momentos más calmados donde hablar de nuestras cosas.

Pero todo se torció un día. Te das cuenta que la relación no va a ningún lado. La historia no se aguanta. Nos une menos de lo que creíamos. Los motivos de los personajes son débiles. Tú sueñas con fuegos artificiales y la relación sólo da chispitas.

Es ese momento que llamas a tu amigo, o a tu madre, y le cuentas tus problemas. Te hiciste ilusiones y no es lo que parecía ser. Te dan consejos y tu tomas nota de ellos. Os dais un tiempo y cuando os volvéis a ver recuerdas esos buenos momentos, esas escenas vibrantes que no crees que escribieras tu… Y piensas en daros otra oportunidad. Puede que nos debamos ajustar un poco.

En eso estamos. Tenemos una crisis, la novela está algo encallada, pero saldremos de ello. Tenemos algo especial.

 

Sed buenos. Feliz Pascua.

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