Ciencia ficción para la investigación biomédica

El astronauta imposible se une al #GivingTuesday.

Entre el martes 24 de noviembre y el jueves 3 de diciembre, todos los beneficios obtenidos por la venta de los títulos de nuestro catálogo se destinaran a la investigación biomédica que se lleva a cabo en el IRB Barcelona. Por ello, durante estos días nuestros libros estarán en “precio dinámico” en el portal de compra de libros electrónicos lektu, tú eliges cuanto pagas, tú eliges cuanto donas.

Astronauta Giving

¿Qué libros?

Pandora Despierta, de Pau Varela. ‘’No fue una guerra. No hubo lucha alguna. A las doce de la noche de un domingo de octubre frío pero ordinario en todo lo demás, ni veinticuatro horas después del avistamiento de la primera nave, la humanidad pasó de dominar la tierra a ser una especie en peligro de extinción. Los ejércitos de la mayoría de potencias militares del planeta quedaron reducidos a cenizas durante las dos horas siguientes al primer contacto. Ni rebeliones, ni héroes, ni resistencia, ni grandes batallas. Simplemente el exterminio sistemático de toda una especie. Nosotros.”
Proyecto Marte, de LJ Salart. Sigue el camino alrededor de Usha Leber, la primera humana en respirar el aire de Marte de manera oficial. ¿Podrá seguir la paz en la Tierra cuando se haya completado su gran sueño compartido? La terraformación marciana. Humanos afrontando su futuro. Inteligencias artificiales y biotecnología. Vive la Era de Marte.

¿A qué precio?

Esto es lo mejor, tú decides cuando quieres aportar, por eso usamos la opción que nos ofrece lektu de precio dinámico. Destinaremos los beneficios íntegros a la iniciativa, descontados impuestos y el margen de lektu.

¿Por qué el Institut de Recerca Biomèdica?

Porqué nos va la ciencia ficción, y sin científicos investigando, no habría nada que ficcionar. Porqué sin científicos investigando, seguiremos padeciendo y muriendo de las mismas enfermedades. Y los escritores sólo queremos ver sufrir a nuestros personajes.

Ninguna idea vale una vida

Hace 10 años escribí este pequeño cuento, tras los atentados en Madrid. Hoy he vuelto pensar en él.

 

TREN

¿Cuantas venganzas cuestan una vida? Me hacía esa pregunta cada vez que subía a un tren. De niño, en un largo trayecto que me llevó des de Barcelona a Cartagena mi abuela empezó a leerme asesianto en el Orient Express. Puede que no fuera el mejor libro para un niño de onze años, pero estaba absolutamente mareado y mi abuela empezó a leerme aquel relato en voz alta, a ver si me calmaba, y así fué. La lectura de mi abuela parece que me calmó.

No acabamos de leernos la novela en ese viaje, y de vuelta a casame olvidé. Unos años más tarde, visitando a mi abuela volví a ver esa novela, ya amarillenta, sobre su mesilla de noche. ¿Te acuerdas que te la leí de pequeño?, me preguntó. Yo respondí afirmativamente, y le pedí la novela. Me apetecia acabarla. Empezé con ella esa misma noche y unos días después, causalmente, la acabé en un trayecto de tren de cercanías. Y me planteé esa pregunta, ¿cuántas venganzas cuestan una vida?

Me volví a hacer esa misma pregunta más tarde, cuando doscientas personas murieron en una venganza acometida en un tren. ¿Tan grande era el motivo de la venganza que merecían tantas vidas a cambio? Mi respuesta fue que no, una venganza no vale doscientas vidas, ni una vida puede ser el pago de doscientas venganzas.

 

 

Una venganza no vale una vida. Una idea no vale una vida. Aquí, o donde sea.