Si escribes, no leas

Hace años oí a Rosana, la cantante, decir que no escuchaba música para evitar el exceso de influencia de otros autores en sus composiciones. Quería evitar componer versos ya cantados por otros. Puede que la anécdota no sea exacta y algo exagerada, pero bueno, me sirve.

El Marciano
El Marciano

Hace tiempo que me hablan de El Marciano de Andy Weir, lo he tenido en las manos varias veces, pero lo he devuelto al estante de la librería en varias ocasiones. También me apetece releer algo de los robots de Asimov, pero no lo hago. Soy incapaz de desligarme de la influencia de lo que estoy leyendo en mi obra. Así que hasta que no haya finiquitado el Proyecto Marte me he prohibido leer cifi, y menos un libro que transcurre en el planeta rojo.

Una de esas reglas que todo escritor debe cumplir es la de leer, tanto o más que escribir. Para aprender de los buenos textos y de los malos. Conocer nuevos enfoques, maneras de plantear las tramas o desarrollar los personajes, por ejemplo, de los buenos. O cómo no hacerlo, de los malos.

Leo menos de lo que me gustaría, también escribo menos de lo que quisiera. Pero ahora, mientras tengo un proyecto de ciencia ficción y otro fantástico sobre la mesa, intento no leer mucho del género. Quiero que mis tramas crezcan solas, y que las influencias sean más difusas. Leo otros géneros, novela negra, histórica… Sigo explorando el filón Joel Dicker.

Si escribes, no leas sobre lo que escribes, corres el riesgo de perder tu voz, tu identidad, tu perspectiva. Si escribes, lee sobre lo que no escribas.

(Se entiende que aquí no hablo de la documentación para construir tu obra).

Quien dice leer dice ver pelis o series… Ya, es duro, y a veces también peco. Me falta fuerza de voluntad.

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