Esa época donde el deporte era una afición

Esa época donde el deporte era una afición. Entiendo que cueste entender este concepto. La práctica deportiva, en aquellos años, era algo opcional. Se ponían de moda actividades físicas diversas: correr, pádel, pilates… pero el rey de los deportes era el futbol. Los niños jugaban en la calles con un balón de plástico y chaquetas a modo de portería. En los patios del colegio discurrían distintos partidillos en el mismo campo. Había competiciones profesionales y otras de equipos amateurs, como el nuestro. Nos reuníamos los martes después de trabajar, conseguimos que la empresa nos comprase los uniformes, de azul corporativo.

Eso fue antes de las plagas de obesidad y de las enfermedades sedentarias. De los millones de muertos y de la quiebra de nuestros sistemas sanitarios. Por suerte, hoy, la práctica deportiva está regulada y todos los ciudadanos debemos seguir el plan de entrenamiento que nos diseñan. Entiendo que a veces nos cueste, pero no concibo que queramos dar cabida a aquellos que renuncian a mantener una buena forma física, por su bien, por el bien de la comunidad.

Por fin, hoy celebramos que aquellos que renuncian a entrenar, pierden su condición de ciudadanos. La salud, la educación, la representatividad es sólo para aquellos que trabajan para el bien común.

El deporte es felicidad, el deporte nos hace ciudadanos libres y fuertes, capaces. El mismo espíritu que nos movía a jugar al futbol por placer, mueve hoy nuestros corazones sanos.

 

Relato publicado en la iniciativa photocall para la foto 04072014.

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