Cuentos crecientes: Nunca confíes en un humano 5/5

Si los humanos pudiéramos leer los cuentos que las madres elfos cuentan a sus pequeños, cada noche antes de ir a dormir, conoceríamos a la “Malvada hija del molinero que se convirtió en reina”. La chica engañó a un pobre enano para que este convirtiera paja en oro a cambio de su primogénito.

Con el oro que tejió el enano, la malvada hija del molinero compró el amor de un rey codicioso. Pero cuando llegó el momento que el elfo intentó cobrar su deuda, la chica convertida en reina lo engatusó con penas y ardides. Tras cada cuento élfico hay una lección que sus niños no deberán olvidar: nunca confíes en un humano.

Los hombres relatan ese mismo caso alabando a la reina que evitó que un malvado enano se llevara a su hijo. Y cuenta que ese bicho extraño se enfadó tanto, tanto, tanto, que estalló de rabia, al verse superado por la inteligencia de la hija de un molinero.

“Siempre que puedan, los hombres te engañarán. Tendrán algún grave problema. Te pedirán ayuda. Tú les propondrás un trato justo. Ellos lo aceptarán. Tú cumplirás tu parte. Ellos, jamás.”

Lo que no cuentan los cuentos es que el pobre Rumpelstiltskin explotó al tener que darle la razón a su madre que, de pequeño le contaba esos cuentos de perversos humanos. A los elfos tampoco les gusta darles la razón a sus madres.

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