Cuentos crecientes: El avaro y el tiempo (una canción de Navidad) 5/5

Scrooge, el avaro, fue indiferente al fantasma de las Navidades Pasadas, no se conmovió recordando su infancia. Scrooge, el avaro, siguió impertérrito ante el fantasma de las Navidades Presentes, incapaz de conmocionarse ante el sufrimiento de sus seres más próximos. Scrooge, el avaro, solo se conmocionó con el fantasma de las Navidades Futuras, ante la visión de su propio y vacio funeral.

La Canción de Navidad nos quiere hacer creer que la mañana del día 25 Scrooge había cambiado. El avaro compartía sus riquezas con quienes tenía más cerca y dejaba de ser cruel en el trato a sus semejantes. La gente querría a ese viejo cascarrabias y, tras su muerte, el funeral llenaría las calles de tristeza y no bastarían con tres catedrales para acoger a todos los que querrían acudir a rendirle su último homenaje. Eso esperaba el avaro Scrooge, pero las visitas de los fantasmas de las Navidades no fue más que una broma.

El avaro Scrooge creyó adivinar que su dinero le permitiría ser rico también en agradecidos fieles. Unas libras para mi sobrino, otras tantas para mi ayudante, unas ayudas al orfanato, un préstamo sin retorno para que el carnicero pueda pagarle una buena boda a la hija, limosna a los mendigos. Y vio como, a cambio de pocas monedas, su orgullo se llenaba de halagos y su casa, de aduladores.

A las puertas de la muerte, el avaro Scrooge esperaba ver su cama rodeada de todos aquellos hombres y mujeres a los que había ayudado. Se acercaba la Navidad e imaginaba en la calle coros cantándole villancicos para hacerle más dulce el momento, pero sólo llegaban los ruidos habituales de carros, críos jugando y borrachos maldiciendo. El pobre Scrooge se lamentaba, pagadme, devolvedme mi dinero, falsos aduladores.

El vacio funeral del avaro era observado, sin poder ser vistos, por un joven Scrooge y el fantasma de las Navidades Futuras. El avaro sintió miedo: no de morir sólo, sino al ser consciente que no se había acordado de acaudalar voluntades y almas en su cuenta de ingresos. El fantasma reía a sus adentros, el insensato Scrooge intentaría cambiar para que esa escena no se produjera, pero todo el mundo sabe que el futuro no se puede cambiar.

Según el principio de autocoherencia de Novikov, y tomando la línea temporal como algo fijo, el futuro no puede cambiarse. Todas las acciones que llevemos a cabo en el presente acabaran conduciendo a ese futuro, por mucho que queramos cambiarlo.

 

La versión oficial: Canción de Navidad

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Un pensamiento en “Cuentos crecientes: El avaro y el tiempo (una canción de Navidad) 5/5

  1. […] El avaro y el tiempo es uno de los cuentos que he escrito que más me gusta, y uno de los más raros e incomprendidos. Puede que se merezca una reescritura, y el proyecto está pendiente. En el relato desarrollo mi visión de los viajes en el tiempo. […]

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