Cuentos crecientes: La más malvada 5/5

… Suponemos que entenderá que una diseñadora de moda no es la clase de víctima habitual de las acciones de nuestras asociadas. Nuestra fama y prestigio viene precedido por haber puesto en dificultades mortales, siempre justificadas, a jovencitas de la realeza y debemos mantener un status que nos ha costado ríos de tinta conseguir. Así, no vemos estimable el robo de unas mascotas como maldad suficiente para ser admitida.

… Y no es más cierto que, a pesar de mi fracaso, mi acción no puede más que entenderse como de una crueldad de lo más vil. Por todos estos motivos, pido formalmente que reconsideren su postura y ser admitida en nuestra asociación.

… A pesar que su propuesta ha sido bien acogida por nuestro Comité de Malas Malísimas, y que el diseño de su abrigo nos resulta encantador, lamentamos informarle que no podemos admitir su petición ya que sus actos no revisten de ningún poder mágico. Según nuestros estatutos, solo podríamos admitir candidatas que hayan demostrado artes de hechicería, embrujos o pociones mágicas.

… Con todos mis respetos, muchas de ustedes hicieron las mayores de sus obras, y por las que aún son recordadas, en un mundo muy distinto. En los tiempos que vivimos, las princesas se ponen solas en evidencia y los príncipes se enamoran de plebeyas.  Les pido una última reflexión: Qué mayor hechicería existe hoy que hacer el mal por simple placer y horrorizar a todo una sociedad por ello.

… Su argumento es, a todas luces, irrefutable. Hemos de reconocer que ya no somos temidas como lo fuimos, deseamos volver a ser las más malvadas y usted nos podrá ayudar a ello. Así, es un placer informarle que ha sido admitido como socia de pleno derecho de la Sociedad General de Brujas de Cuento. 

La versión oficial: 101 dálmatas

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